Tanto la ultraderecha como el progresismo tienen en común que no pretenden superar el capitalismo ni sus instituciones políticas. En eso se da la mano. Ambas defienden, a su manera, este sistema.Sus diferencias radican en cuanto a la forma de gestionar la explotación capitalista.
Es algo obvio para aquellos que tengan una buena formación política, pero estamos en esos tiempos en que hasta algo tan elemental como eso toca mencionarlo. Y más cuando hay comunistas (no me referiré a otras tendencias de la «izquierda») que olvidan una idea tan básica como esa.
Y lo olvidan porque se dejan arrastrar por el proyecto del progresismo liberal, aceptan su programa, callan ante la crítica necesaria, se diluyen organizativamente en un partido amplio interclasista.
Y lo peor es que se engañan a sí mismos bajo una supuesta táctica. Dicen: no es lo mismo actuar bajo un gobierno progresista, que bajo un gobierno de ultraderecha, por tanto, apoyemos a que ganen los progresistas y así estaremos en mejores condiciones de luchar y crecer.
Es un razonamiento válido, pero ahí viene el pecado. La táctica no se lleva a cabo en forma pervertida. El simple apoyo o alianza para golpear a la ultra derecha se convierte en ser vagon de cola del progresismo, en su ala izquierda, en otras palabras, se pierde la independencia.
La independencia del Partido obrero es su aspecto más fundamental. Por eso Marx decía que es mejor estar en la desventaja de que haya más reaccionarios en la representación nacional a que el Partido obrero pierda su independencia frente a los demócratas pequeño burgueses. x.com
En Colombia no existe un partido obrero independiente, existen pequeños grupos comunistas y revolucionarios; avanzar en su unidad es nuestra tarea más inmediata. En ningún modo, nuestra táctica debe ser diluirnos en un partido dirigido por la pequeña burguesía.
Y más cuando en este momento nuestra clase carece de es independencia política, hacer tal cosa de disolverse bajo un programa liberal pequeño burgués es retrasar el proceso revolucionario por muchos años más.
No hay que dejarnos chantajear ni asustar con el cuento de que viene el fascismo o la ultraderecha, de por sí los comunistas somos los que siempre hemos estado en primera línea contra el fascismo, mientras los demócratas llaman al acuerdo nacional con esos ultraderechistas.
Debemos construir nuestra propia alternativa política obrera, comunista, revolucionaria e independiente.
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