Bajar al barro de la discusión sobre si la teología cristiana defiende o no el reparto de la riqueza es tan absurdo como contraproducente desde el momento en que la praxis de las instituciones religiosas es la de la defensa sin fisuras de la reacción de la que forman parte.
y el poso populista de una teología que en las postrimerías del Imperio Romano se proponía como una «religión de esclavos» cala hondo en las clases oprimidas más atrasadas. Pero la respuesta del comunismo al problema que plantea la religión debe ser concreto, nunca abstracto.
Y «resucitar» -aunque sea para realizar un «y tú más»- la faceta «izquierda» del cristianismo es del todo absurdo. Anuj, claro, no es comunista, y si citamos su tuit es para mayor visibilidad. Pero esta posición, que es común entre nuestras filas, debe desaparecer.
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