8 تغريدة 6 قراءة Aug 17, 2024
Aunque la aristocracia obrera y la pequeña burguesía componen las bases del fascismo, siendo su radicalización la base predecesora de las organizaciones históricas, el fascismo es el movimiento político de la gran burguesía, del gran capital financiero.
La pequeña burguesía es incapaz de articularse solventemente por sí sola a razón de sus mismas condiciones de existencia, que la arrojan a una competencia intestina infranqueable. En su lugar, necesita de un elemento dictatorial exógeno capaz de galvanizar sus intereses.
A grandes rasgos lo que dijo Marx sobre el campesinado en «el 18 Brumario» es perfectamente aplicable a la pequeña burguesía:
De ello dan fe la miríada de organizaciones esencialmente pequeñoburguesas que han colmado «la izquierda» en nuestro país en las últimas décadas
con su fragilidad, su disensión interna y las cada vez más rápidas escisiones, reunificaciones, etc.
Cuestión diferente es que en la gran burguesía aproveche los movimientos y organizaciones políticas pequeñoburguesas radicalizadas como plataformas desde las que implementar su dictadura, su poder de emergencia. Sobre esto hablamos en nuestro artículo sobre el Frente Obrero.
Es tan normal como comprensible que determinadas proclamas y análisis se simplifiquen en aras de convertirse en consignas agitativas. Sin embargo, hace un tiempo que venimos detectando que a la pequeña burguesía se le atribuyen todos los males de la moderna sociedad.
Ciertamente hemos participado -inconscientemente- de esta tendencia. Nosotros, en lo particular, aborrecemos a esa clase y su despliegue político. Ahora, es crucial que la consigna agitativa no se convierta en corpus teórico, y que sepamos diferenciar con nitidez
«quién es quién». Porque la pequeña burguesía es la fuerza de choque del fascismo, pero no su principal beneficiaria, como tampoco la clase encargada de su dirección.

جاري تحميل الاقتراحات...