𝗖𝗿𝗶𝗽𝘁𝗼𝗗𝗮𝗶𝘀𝘆
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@criptodaisy

17 تغريدة 2 قراءة Apr 25, 2023
Tweet mañanero 158 y Cuenta atrás.
Parte I:
COPIAR Y FRACASAR
Emperador romano renace de las cenizas
¿Les suena Diocleciano? Nah, claro que no. Es uno de esos emperadores que nunca suenan, desplazado por libros de texto, cine y televisión en favor de Aurelio, Julio César y demás inútiles pero más guapos. Pues, ha salido de su tumba a gobernar el mundo de nuevo.
Diocleciano, Dioqui para facilitar la lectura, era un tipo feo, robusto y con mente militar. Exitoso en campañas y con tendencia a la brutalidad. No era tonto, aunque los mismos libros de historia nos las venden como fracasos en la mayor parte.
Dioqui heredó un imperio romano que había caído en guerra civil, provocada por la exigencia de impuestos a todos los ciudadanos del imperio, un imperio dividido además en cuatro partes. La carga de impuestos era brutal e injusta.
Dioqui reunificó el Imperio, pero solo eliminó dos de la ecuación. Quedó el IR bizantino y el IR de Occidente. Esa es la parte política. En la económica se enfrentó al dilema de una inflación galopante y la necesidad de meter un montón de monedas de oro en campañas militares.
No se le ocurrió mejor idea que inventarse monedas con menos contenido de oro en ellas. Eso significa que las monedas nuevas tenían - respaldo. Ah, como nos suena ahora, la movida kinki de Nixón, quitándose el respaldo del oro de su camino y creando el nuevo dólar sin respaldo.
Luego Dioqui se sorprendió cuando el imperio entró en hiperinflación. Lógico, porque los ciudadanos se guardaban las monedas de oro que valían más que las nuevas, unos hodlers natos, vamos. Lo que tenía valor salió de la circulación y lo que tenía menos valor inundó los mercados.
Mientras galopaba la hiperinflación, Dioqui se sacó una reforma de impuestos de la manga. En vez de seguir subiendo impuestos, dictó la creación de un sistema de valoración de tierra y población. Él pensó que así podría establecer unos presupuestos más acertados.
Sí, su presupuesto funcionó. No obstante, no tomó en cuenta que había tierras que rendían y otras que no. Una sequía, mala tierra, problemas con plagas… todo esto le daba igual. Su respuesta a las revueltas fue simple: paga o muere.
Como su propio sistema de monedas devaluadas estaba en plena caída de valor, decidió entonces no aceptar pagos en su propia moneda. Muy listo. En vez de eso, se le pagaban los impuestos en oro, plata o terrenos.
Mientras tanto, el aparato administrativo había crecido hasta las nubes, con tantos inspectores de hacienda, oficinas y organización de recolecta de pagos o fincas. Los que trabajaban las tierras eran perseguidos y ante la presión, muchos simplemente abandonaron sus tierras.
Dioqui no paró aquí. Su siguiente jugada fue establecer un máximo de precios. Según él, la culpa la tenían los comerciantes, quienes estaban detrás de tanta inflación. De nuevo soltó ese instrumento al mercado sin comprender absolutamente nada de economía.
Era militar y su objetivo era obtener fondos para alimentar al aparato militar, además de ahora un aparato administrativo inconmensurable. Así que no es de sorprender que colgaban a cualquiera que compraba o vendía por debajo o encima de esos límites de precios establecidos.
Eso causó el efecto contrario al deseado y los mercados negros comenzaron a florecer. Oro, plata, joyas, alimentos, ropa, combustible, utensilios, herramientas y materiales de construcción subieron como cohetes en precios. Aun así, Dioqui no se dioqui por vencido…
… y anuncio sentencia de muerte a cualquiera cuyo negocio fallara. Unos meses más tarde, se extendió la pena de muerte a cualquiera que especulara con divisas o valores de pagos. Cómo es lógico, el mercado imperial colapsó por completo. Las «políticas económicas y reformas»…
… de Diocleciano causaron el abandono de agricultura, escasez artificial, aparición de mercados negros y sumamente fraudulentos y un declive artificial en producción y servicios. Todo esto no hizo, sino aumentar el estado de hiperinflación y luego un colapso que todos conocemos.
Con esto termina la primera parte de este Mañanero. En la segunda parte, que se publicará dentro cuatro horas, veremos las cifras actuales del actual imperio económico y militar mundial. Como era de sospechar, está lleno de Dioquis.

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