Aparte de los homicidios, las pandillas controlaban varios delitos que arruinaban la vida de la población, como la extorsión o el secuestro, que en El Salvador alcanzaron niveles inconcebibles. Aparentemente, estos delitos casi han desaparecido. elfaro.net
El ascenso del autoritarismo no es mérito de los demagogos; es culpa de los demócratas ineficientes, corruptos e indolentes.
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