33 تغريدة 56 قراءة Dec 06, 2022
Esta historia tiene como protagonista a un sujeto muy particular, un "barrabrava", quien imponía respeto en el mundo oscuro del fútbol y tenía la capacidad de intimidar a cualquiera, con una cantidad de contactos impresionantes en el submundo criminal. Adolfo Trotte Haitter.
Esperé a hoy para compartir esta historia porque marca un antes y un después en casos de violencia familiar. Da apertura a una condena ejemplar tras un asesinato, en la que un hombre le quita la vida a una mujer, lo que hoy conocemos como un "feminicidio" en lo judicial.
Lejos de intentar que esta historia caiga en el "populismo" de los términos, les voy a exponer un caso real, que marcó un precedente en materia de condenas para personas violentas, que agreden sistemáticamente a sus parejas. En esta ocasión la víctima fue Sonia Leonarda Vera.
Adolfo Trotte estuvo vinculado por mucho tiempo al mundo del fútbol, las drogas, el tráfico y la violencia. Por tener  contactos de alto peso, logró llegar a un cargo de poder en el Club Olimpia de Paraguay, era un delincuente con un cargo importante y la posibilidad de decidir.
Vayamos al 2 de julio del año 2011, un día realmente muy frío, fin de semana, poca gente en las calles de Tobatí, Departamento de Cordillera, a un poco más de 60 kilómetros de Asunción. Trotte debía cumplir con su faceta de "dirigente deportivo" y acompañar al plantel principal.
En ese viaje, la esposa del dirigente Sonia Vera, es invitada para que lo acompañe, también la madre de ella y su hijo Oscar. Todo con las intenciones de pasar un fin de semana en familia mientras los tiempos dieran lugar. La familia de Trotte viajó en una camioneta particular.
Mientras Trotte iba en el colectivo con el plantel de fútbol profesional, coordinó con su pareja que tanto Sonia, su madre y su hijo se quedarían a dormir en Caacupé, una ciudad muy cercana del lugar. Cuando llegó el día mencionado, que fue la tercera noche de estadía de todos...
Planearon una cena en una pizzería, por lo que Sonia busca a Trotte de donde se encontraba y van a la ciudad de Caacupé a comer en familia. Todo iba muy bien, pero de un momento a otro los ánimos cambiaron repentinamente y se convirtió en una noche inolvidable para todos.
Miremos a Adolfo, una persona adicta a la cocaína, prepotente, manejaba dinero, pandillas y grupos de criminales de alto calibre. Nada ni nadie podría pasarlo por encima, todo lo sabía según él y su ego superaba cualquier cosa, simplemente se amaba más que a nadie en su vida.
En esa cena familiar, las drogas hicieron que Adolfo se sienta perseguido de alguna manera, en su mente fotografió una captura de su visual, que eran a su esposa Sonia Vera y a la madre de ella riéndose juntas. Él creyó que las risas eran de burlas hacia su persona y estalló…
Cuando salen del restaurante, Trotte y Sonia solos emprendieron camino hacia Tobatí donde se encontraba el plantel, en un viaje que se destacó por el consumo de drogas y alcohol en demasía, por parte de ambos. En un momento dado, la conversación comienza a tornarse incómoda…
ya que Trotte comienza a preguntarle a su pareja sobre un amorío que supuestamente ella tuvo con unos de sus amigos, donde ésta le comentaba como fue detalladamente el encuentro sexual que habría tenido con aquel sujeto, en la propia casa del barrabrava. Los ánimos ardieron.
Todo se salió de control, en un momento de la discusión Trotte sacó una pistola calibre 9mm y le perpetró un disparo en la cara a Sonia Vera, a la altura del pómulo izquierdo, entre la mejilla y el ojo. Cuando la víctima se agacha en un acto reflejo, Trotte vuelve a gatillar…
y le proporciona un disparo en la zona parietal izquierda, siendo este el que le quitó la vida al instante, provocando que Sonia pierda masa encefálica. Siendo ya el 3 de julio por la madrugada, Adolfo con el cadáver de su mujer decidió cambiar de ruta y volvió hacia la capital.
El barrabrava hizo 60 kilómetros con la mujer muerta a su lado, cambió el rumbo y se dirigió a la Villa Olimpia, lugar de concentración de los jugadores, saludó al guardia de seguridad y entró al predio. Se dirigió hasta el fondo de la cancha hasta donde estaba un ómnibus viejo.
Estacionó su camioneta al lado del bus, sacó el cadáver de su esposa y lo cargó hasta el vehículo de gran porte para guardarlo dentro. Se tomó el tiempo para ir al baño dentro del predio y pensar lo que iba a hacer. Se le ocurrió la idea de que iba a utilizar sus contactos…
Llamó a un par de amigos, salió de Villa Olimpia en su camioneta y llegó hasta Mariano Roque Alonso, donde abandonó el rodado sobre las calles Eligio Ayala y Roque González, a una cuadra de la Ruta Transchaco. Allí abordó un taxi y fue hasta la casa de otro barrabrava.
Era el líder de la facción "Mafia Negra" de la hinchada de Olimpia, llamado David Galeano. Este sujeto acompañó a Trotte hasta Puerto Falcón y cruzaron caminando a la República Argentina. Pasaron legalmente la frontera y se dirigieron a Buenos Aires. Mientras tanto en Paraguay
ya se había comenzado la búsqueda de Sonia Vera y Adolfo Trotte, la mamá de la desaparecida denunció lo que pasó y manifestó que el barrabrava estaba muy ofuscado, siendo la última vez que los vio en aquel restaurante, donde Trotte le obliga a subir a la camioneta y viajar.
El 4 de Julio a primeras horas, se hallan gotas de sangre en un bus abandonado en Villa Olimpia, posteriormente se revisa y en el maletero se encuentra el cadáver de Sonia Vera con los dos disparos en la cabeza. El terror se adueñó de todos, la situación estaba cada vez más clara
A pesar de que aún no habían pruebas, absolutamente todos ya sabían en sus mentes quién había perpetrado ese horrendo crimen. Las investigaciones siguieron y hallaron la camioneta de Trotte, con un arma dentro a nombre de él y un baño de sangre. La policía ya sabía que se fugó…
Volvamos con la situación de Adolfo Trotte, llegó a Buenos Aires sin dinero y con la intención de que sus amigos del mundo criminal le brinden ayuda para refugiarse, por ello fue a visitar a otro barrabrava de "La 12", que es la hinchada del Club Atlético Boca Juniors.
Fuera de sus planes, el barrabrava porteño le dio la espalda y le cerró las puertas, Trotte se quedó sin salida. Según el relato de él, comenzó a buscar en internet su caso y vio a toda su familia destrozada, una especie de culpa, según sus palabras lo invadió. Decidió regresar
Contactó el periodista Arturo Rubín y un fiscal, finalmente el 7 de julio llegó en un ómnibus en la terminal de Clorinda, los policías Argentinos lo detuvieron. Allí confesó haber perpetrado el crimen él sólo y en tiempo récord e histórico se produjo su extradición a Paraguay.
El 13 de julio de 2011 cruzó a Puerto Falcón y llegó a tierra paraguaya. A pesar de la confesión había que demostrar que Trotte era el asesino, ya que según la ley nadie está obligado a declarar en su contra. El trabajo de los efectivos era demostrar el asesinato ocurrido.
Consiguieron los cruces de llamadas con sus amigos, la hoja de ruta de sus movimientos y el informe de balística que determinó que Trotte disparó desde afuera de la camioneta ya que en la misma no estaban las vainillas servidas y percutidas, que se presume quedaron en el lugar.
Las dos balas que mataron a la víctima quedaron alojadas en la cabeza de Sonia Vera, que luego de ser peritadas se confirmaron que efectivamente salieron del arma de Trotte, ya que fueron sometidas a una prueba balística intensa y específica, donde no pueden caber dudas.
Las huellas halladas en las balas que salen de un cañón de un arma como la que usó el asesino tienen características únicas e irrepetibles, suelen llamarse "estrías". Bajo ese fundamento se comprobó la culpabilidad de Adolfo Trotte ante el asesinato de su esposa Sonia Vera.
Adolfo Trotte fue condenado por un Tribunal de Sentencia integrado por Dina Marchuk, Óscar Rodríguez Massi y Julio Granada a 30 años de cárcel por el homicidio de su esposa Sonia Vera, más 10 años de medida de seguridad por ser considerado altamente peligroso para la sociedad.
Les mencioné que este caso marcó un antes y un después en los hechos de violencia agravados por el vínculo de pareja sentimental, ya que todo derivó a la creación de una nueva ley, que hoy conocemos en Paraguay como la "Ley de Feminicidio" con condenas mucho más altas.
También se comprobó que Trotte era un violento sistemático, prohibió todo tipo de relación hasta con su propia familia a Sonia Vera, era un hombre cínico, abusivo, extorsionador, extremadamente celoso y tenía muchísimos antecedentes de violencia intrafamiliar. Sin embargo...
Sonia Vera jamás pudo escapar de esa prisión que era su relación, su sentencia de muerte quizás ya estaba firmada hace mucho tiempo y solo falta ubicarla en el espacio, que se transformó en realidad aquel 3 de julio en la madrugada, dejando a cuatro hijos sin su madre.
"Fue una esposa excepcional, una madre fenomenal que no merecía ese final, pero yo no le conocía a Cristo, yo no le tenía a Dios en mi corazón, andaba desenfrenado y no pude resistir cuando me enteré de lo que ella andaba haciendo”. Fueron las palabras más actuales de Trotte

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