Ella se llamaba Luz María, una adolescente hermosa que terminaba sus años en el colegio. Él se llama Rubén Darío, un joven que había comenzado la carrera militar, con intenciones de ser justo, moral y patriota. Se miraron, se gustaron y en un parpadeo ya tenían un noviazgo.
Todos conocen ese desgaste, cuando sabes que te duele, te enoja, te molesta y por alguna razón no soltás.
A esa etapa había llegado la relación de los jóvenes tras 4 años, Luz María comenzó a juntar fuerzas, hacia otras cosas, se enfocaba en lo bueno, quería ser feliz.
A esa etapa había llegado la relación de los jóvenes tras 4 años, Luz María comenzó a juntar fuerzas, hacia otras cosas, se enfocaba en lo bueno, quería ser feliz.
Llegó un 19 de noviembre del año 2002, la relación de noviazgo se había terminado hace dos meses, él la llamó ese día rogando para volver.
Era de noche cuando Luz María le comunica al Subteniente por ese entonces, que la relación entera llegaba a su fin, no aguantaba más.
Era de noche cuando Luz María le comunica al Subteniente por ese entonces, que la relación entera llegaba a su fin, no aguantaba más.
La mañana del 20 de noviembre se disponía en un nuevo comienzo para Luz María, se vistió y salió de su vivienda en Calle'i en San Lorenzo, a pocas cuadras de la ciclovía que era su lugar elegido para hacer su rutina de ejercicios. En un momento dado ella fue interceptada...
Como pueden imaginar era él, Rubén Darío, quien le rogó a Luz María que subiera a su automóvil, hasta que ella accedió.
Varios testigos pudieron observar esa escena, viéndola subir al vehículo. Lo que no fue normal, es que desde ese entonces nadie la volvió a ver.
Varios testigos pudieron observar esa escena, viéndola subir al vehículo. Lo que no fue normal, es que desde ese entonces nadie la volvió a ver.
Lejos de dar una respuesta positiva para la madre de Luz María y su familia, Rubén Darío Colmán contestó la llamada manifestando que no tenía la menor idea de donde estaba la joven desaparecida y con gran disposición aceptó el pedido de Matilde para ayudar a buscar a "Luma".
Rubén Darío Colmán pasó en casa de sus suegros esa noche y parte del día siguiente, vecinos, familiares y allegados llegaban al domicilio para colaborar, brindar fuerzas. Realizaron una cadena de oración entre todos rogando que a Luz María no le haya pasado nada, horas eternas.
Para ese entonces la historia de terror ya había comenzado, sólo que nadie en esa casa imaginó la dimensión. Rubén Darío Colmán salió rápidamente de la vivienda, llamó a un taxista allegado suyo, al cual conocía bien y le manifestó que debía hacer una diligencia de urgencia.
Al abrir el baúl, Rubén le dijo a Luis que lo ayude a cargar y trasladar a un bulto hasta la zona boscosa, el cuál debían enterrarlo. Luis automáticamente se percató que era un cuerpo humano, se negó rotundamente, pero no iba ser tan fácil para él.
Rubén Darío sacó su arma...
Rubén Darío sacó su arma...
Posterior a ello, el militar se deshizo de su ropa, se bañó y bien presentable volvió a la casa de sus suegros para fingir continuar con la búsqueda de Luz María. Pasaron días, Rubén Darío había sido citado a declarar varias veces y actuaba con un falso desconsuelo ante todo.
Mediante un periodista confesó todo, fue llevado engañado y luego amenazado a enterrar el cuerpo de la joven Luz María Ruiz Díaz. Indicó el lugar del hecho y constataron finalmente que el cuerpo allí se encontraba, con una marca en el cuello característica de estrangulamiento.
En su cuello aún se encontraba la pequeña cuerda utilizada para causarle la muerte, que anterior a estar allí, era parte de un silbato que suelen ocupar los militares. Rubén Darío negó todo, nunca admitió lo que realmente había sucedido. Pero las pruebas eran contundentes.
Lo agravante del caso es que el militar no sólo le quitó la vida a "Luma", sino que la había asesinado estrangulándola aquella mañana que la interceptó cuando salía a caminar, la colocó en el baúl de su vehículo e iba a enterrarla en Paraguarí, cuando lo llamó de su ex suegra.
Mientras lo estaban investigando y en una ocasión lo esposaron, Matilde le dijo a la fiscal que se estaba equivocando, que ese muchacho no mataría ni a una hormiga.
La agente fiscal la mandó a callar y le dijo que no interfiera en su trabajo. Hasta que todo se comprobó.
La agente fiscal la mandó a callar y le dijo que no interfiera en su trabajo. Hasta que todo se comprobó.
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