28 تغريدة 227 قراءة Dec 06, 2022
Hoy les compartiré una crónica que me han pedido, hice todo a mi alcance para poder armarla. Un hecho que ocurrió hace 30 años, hay poco y nada de información digitalizada, pero fue un hecho que conmocionó a una ciudad.
Robo y asesinato de Renate Kressin en Pirapó, Itapúa.
Renate nació el 8 de marzo de 1972, hija de Don Jorge Kressin y Ana Emhart, hermana de Francisco Kressin.
Corría el año 1992 y un 4 de diciembre, Renate salía de su trabajo en la Municipalidad de Pirapó, donde prestaba servicios en el sector de liquidaciones
Su familia la esperaba en casa con comida caliente para almorzar, pero lamentablemente ese lugar nunca se ocupó. Renate al salir de su trabajo abordó su vehículo y camino a su casa fue interceptada por dos sujetos que eran hermanos, quienes primeramente la secuestraron.
Los Kressin se alarmaron por la ausencia de la joven y dieron aviso a las autoridades para emprender una búsqueda.
Abrahan Peña y Alfredo Peña, luego de secuestrarla, la llevaron a un monte que estaba en las inmediaciones del lugar y uno de ellos quedó al cuidado de Renate
Mientras tanto Abrahan llevó el vehículo a la ciudad de Encarnación para poder comercializarlo, habían pactado un lugar para encontrarse posterior al robo y la venta del vehículo. Ambos llegaron al lugar indicado y Alfredo manifestó: "Quedate tranquilo… ya me encargué de ella".
Para ese momento desde el seno familiar de la víctima comenzó un operativo de búsqueda que se extendió hasta los distritos aledaños, unas 500 personas entre vecinos de Pirapó, las Colonias Unidas y Policías comenzaron un intenso rastrillaje demostrando la confraternidad de Itapúa
Abraham Peña fue detenido en menos de 24 horas de cometido el robo. Él tenía información valiosa y la ciudadanía en general exigía a la policía que lo entregara a la turba furiosa, "Traiganlo para hacerlo confesar todo en menos de cinco minutos… " Expresaban los vecinos.
Por ese entonces existía un cargo llamado "Delegado del Gobierno" que ocupaba Juan Bautista González Flores en Itapúa , siendo él encargado de llevar adelante la investigación y reunirse con Intendentes para continuar la búsqueda intensiva de la joven. La sociedad estaba inquieta
Se ofreció una suma de 35 millones de Gs. por información sobre el paradero de Renate, exigieron al Ministro del Interior la destitución del Delegado de Gobierno y se anunciaba una manifestación masiva para exigir la aprehensión de Alfredo Peña, en ese momento el secuestrador.
Una comisión vecinal de seguridad, guardia, búsqueda y localización, se conformó en aquella época como nunca antes se había visto, hacían guardias nocturnas, paraban a los transeúntes y armados buscaban afanosamente a Alfredo Peña. Rodearon completamente los montes.
Imaginen una zona boscosa abundante, caminos de tierra en mal estado y por sobre todo mucha vegetación, además de la nula iluminación. Buscar a una persona en el monte era como buscar una aguja en un pajar y a oscuras. Horas de caminata incesante, atentos a cada sonido del lugar
Apareció una mujer "espiritista" a colaborar con la búsqueda del desaparecido, con un aparato que supuestamente funcionaba con la contracción de la mente y cuando le daba indicaciones señalaba el lugar por dónde se dirigía escapando Alfredo Peña, aunque usted no lo crea.
Los vecinos estuvieron muy cerca en una oportunidad de Alfredo en Fram, recibieron una alerta de su paradero, lograron hallar una motocicleta, visualizaron al sujeto y comenzó una persecución dándole la señal de alto, pero éste logró escabullirse y adentrarse en el monte.
Rodearon el perímetro entero con 200 vehículos, unas 1.500 personas haciendo guardia nocturna hasta que escucharon 6 disparos dentro del monte, que los obligó a irse nuevamente a la zona de resguardo, había gente por todas partes colaborando con la búsqueda de Alfredo Peña.
Versiones decían que el sindicado logró escapar inclusive pasando desapercibido entre la gente en algunas de las incursiones que hacían alrededor y dentro de la zona boscosa en cuestión, era todo muy confuso sin medios de comunicación y la policía que no avanzaba con el caso.
Jorge Kressin, padre de Renata, afirmaba que no había ninguna relación entre el secuestrador y su hija. Manifestó que sí conocía de vista a la hermana del sindicado, también pedía a las autoridades que no abandonen la búsqueda. 
"La pena de muerte quiero para estos"dijo el padre
Sin en ese momento el padre y muchos vecinos exigían la pena de muerte por el robo y secuestro de Renate Kressin, imaginen ustedes el desconsuelo de esas personas, cuando tiempo después de la desaparición de la joven, estos se encontraron con un macabro hallazgo...
Una semana había pasado de su desaparición, el cuerpo sin vida de Renate fue hallado en un pequeño curso de agua, en la propiedad de Juan Ivasof, que se ubicaba a unos 100 metros de la calle vecinal 5 y a 5 kilómetros de la Ruta N°1 por ese entonces, en Dirección a Fram.
El cadáver se encontraba en un avanzado estado de descomposición y los forenses pudieron determinar que fue asesinada de una manera terrible, la ahorcaron con su propio corpiño y la arrojaron al agua, justo el mismo día que había sido secuestrada y víctima del robo de su rodado
Con el hallazgo del cuerpo la presión para encontrar al asesino era máxima, cayó preso el comprador del vehículo robado que era un ex alcalde de Policía de apellido Cabral y un cambista quien facilitó los medios económicos para perpetrar el hecho. Estaban cerca del asesino…
La presión ciudadana y el gran cariño que le tenían a Renate en la zona sur de Itapúa era impresionante, movilizó una multitud en un acontecimiento único para la época. Familias dormían afuera de sus casas para encontrar al sospechoso, querían justicia por todo lo que ocurrió.
Finalmente logran capturar al asesino Alfredo Peña en Natalio, los policías de incógnito lo llevan hasta el lugar donde estaba el cadáver de Renate y luego lo derivan a otra dependencia que no se dio a conocer. Donde con suma frialdad confesó haber sido el autor del crimen.
¿Pero por qué lo hizo? 
Dos hipótesis se abrieron en el momento, una de ellas que era un hecho de robo y la mató para que no hablara. La otra era que conocía perfectamente a la víctima, de la cual supuestamente estaba enamorado y la asesinó por no ser correspondido.
Realmente esa cuestión nunca se logró determinar, sólo el asesino sabe por qué lo hizo. Fue juzgado y condenado, no pude constatar con exactitud a cuantos años de pena privativa de libertad, pero con todo en su contra debía pagar por el tremendo daño que causó, a sangre fría.
Tiempo después, cumpliendo su condena, Alfredo Peña el asesino, fue visto por muchos vecinos por Encarnación, era un "preso sambuku" (para los que no son de Paraguay es un condenado al cual le dan permiso de salir transitoriamente a realizar diligencias y luego retorna al penal).
Y sí, un asesino a sangre fría caminaba y realizaba compras de mercaderías entre los civilizados, ¿Increíble no?
Eso le costó el cargo a un Director del penal de Itapúa en ese entonces. Con el tiempo se perdió el rastro de todos los involucrados en esta historia.
30 años es mucho tiempo, la vida de Renate sólo duró 20 por cruzarse en el camino de un asesino. Y este relato tiene ese objetivo, no dejar morir esta historia. Sé que muchos me escribirán para aportarme datos.
Que el tiempo no se lleve la memoria de los que hoy no están...
Si*

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