Roche tenía una mente brillante, nació en Ybycuí, Departamento de Paraguarí. En contrapartida con su intelecto, Luis escribía cosas raras, haciendo apología al suicidio y "lo maravilloso que es", cosa que era sabido por su círculo íntimo que lo ayudó a que lo trate un psiquiatra.
Luis Roche vivía con su madre llamada Miguela Rodríguez Villalba en Ybycuí, pero también alquilaban un departamento en Asunción, por lo que no era extraño verlos muy de vez en cuando por ambas ciudades ya que de manera frecuente se trasladaban de un lado al otro por trabajo.
Una vecina del barrio Ybycuí limpiaba normalmente la casa, por pedido de Miguela para que todo se mantenga en orden y evitar también la presencia de ladrones. Si bien no era frecuente esto, un 5 de julio la vecina se apersonó en el lugar y encontró ventanas abiertas.
Dorotea primeramente había detectado un cambio de candado en esa habitación, y este le permitía empujar un poco la puerta para observar dentro, allí fue cuando se percató de la arena y tierra removida. Comentó esto con sus familiares, pero le dijeron que no se entrometa.
Un día, cerca de las 9:00 de la mañana de un frío 19 de julio del año 2007, fue cuando un terrible hallazgo terminó con la calma de la pacífica ciudad de Ybycuí. El cuerpo de Miguela Rodríguez Villalba fue hallado por su vecina, enterrado en la tan misteriosa habitación prohibida
En el cuello y en pecho realizada con la misma arma blanca. También se determinó que la víctima soportó cortes defensivos en ambos brazos y en las manos. Hizo todo lo que pudo para defenderse de un tremendo ataque, pero todo fue en vano, un machetazo le quitó la vida aquel día
Los investigadores situaron en tiempo y espacio la última vez que fueron vistos Luis y Miguela juntos, participando de un cumpleaños en el centro de la ciudad de Ybycuí, a unas cuadras de su casa, un 24 de junio por la madrugada. En un momento Miguela decide que ya es hora irse…
Los amigos de Luis se burlaron de él por la manera en la cuál lo enviaron a su casa, pero sin decir palabras éste se fue, a pesar de que la furia y la vergüenza lo carcomían por dentro. Ya en su cama, la situación no lo dejaba dormir y volvió a salir para irse junto a sus amigos.
Durante las horas posteriores de ese domingo, Luis tenía una resaca infernal, su madre le golpeaba la puerta regañándolo constantemente para que se levantara y realice actividades productivas. En un momento no aguantó más, abrió la puerta de su habitación…
Luis venía reprimiendo esta ira hace mucho tiempo, las discusiones con su mamá eran frecuentes y se sentía presionado porque lo obligaba a que estudie contabilidad, una carrera que no le gustaba. Ésto hacía que conserve una furia interna que aquél día despertó, según él contó.
Luego de cometer el asesinato Luis limpio la escena, enterró el cuerpo de su madre y puso ropa a lavar. Cuatro días después sacó Gs. 300.00 de la cartera de Miguela, además de llevarse de la casa una cámara fotográfica, un televisor y una computadora y las empeñó para viajar.
El cacique accedió al pedido y le cedió una choza, pero tan sólo días después, Roche empezó a actuar extraño y le pidió que le consiguiera trabajo en la Cooperativa Menonita local, afirmando que contaba con experiencia en informática. Esto levantó sospechas en el jefe de la tribu
Dos años después, Luis Roche Rodríguez tenía otro aspecto, aseado y tranquilo se presentó ante el tribunal, donde el juez leyó la decisión en voz alta, la condena fue de 15 años de prisión por el asesinato a machetazos de Miguela Rodríguez Villalba, su madre.
Dato curioso: un hecho que llamó la atención es que 11 años antes de acabar con la vida de su mamá, había muerto la abuela de Roche, María Eugenia Villalba. La misma fue hallada en estado de putrefacción en una granja, decían que tenía problemas mentales. Nunca se esclareció.
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