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El niño había quedado en esa ocasión al cuidado de su tía Maria Bernardina Benítez, porque sus familiares viajaron al interior del país por cuestiones laborales. Cuando estos llegaron, se encontraron con la desesperante noticia de la desaparición de Eric y el barrio se movilizó
Los días consecutivos eran de presunciones, conjeturas y aunque parezca poco creíble, una de las hipótesis más fuertes era que el niño había sido secuestrado por una secta satánica para rituales oscuros. En aquella época el modismo del satanismo se imponía fuerte en los jóvenes
El terror se adueñó de todos cuando descubrieron que aquella imagen era parte de la terrible realidad, el cuerpo sin vida de Eric, estaba atado a una silla de plástico que a su vez estaba amarrada a las ramas del árbol de mango, en avanzado estado de descomposición.
José Quintana Benítez tenía 20 años y era practicante de Karate en aquel entonces, residía en la casa de su mamá Maria Bernardina Benítez, quien había quedado a cargo de Eric como era normal cuando sus padres no estaban. El día que el niño desapareció José estaba en su cuarto.
Desesperado, José Félix escondió el cuerpo debajo de su cama, hasta que fue descubierto por su hermanastra Teresa Quintana Lezcano, de 28 años, quien por su parte le contó a su lo que pasó a su madrastra y a la vez madre del muchacho, María Bernardina Benítez de Quintana
Luego de eso José Félix Quintana en coordinación con su madre y hermanastra, amarró el cuerpo de Eric a una silla, subió al techo que se conectaba con la copa del árbol de mango y con nudos de una soga lo adhirió a la copa del mismo escondido entre las grandes ramificaciones.
Se comprobó que la confesión primera de José Feliz era la real, mató al niño al parecer de manera involuntaria y planeó junto a su familia un encubrimiento macabro y cobarde, siendo todos cómplices y José Félix condenado por el hecho de asesinato, encubrimiento y complicidad.
María Bernardina Benítez de Quintana y Teresa Bienvenida Quintana Lezcano, fueron encarceladas por orden del entonces juez Alcides Corbeta.
Luego de pasar 10 meses recluidas en el Buen Pastor, las dos mujeres salieron libres el 4 de julio de 1997.
Luego de pasar 10 meses recluidas en el Buen Pastor, las dos mujeres salieron libres el 4 de julio de 1997.
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